Expediente Pelo Pocho

Autor: Pablo Medina

A quién pueda interesar

Detective en activo: Severo Izquierdo

A día de hoy casi terminada la estación veraniega y después de 7 meses de intenso trabajo, este es el resumen de lo que he averiguado.

Llevo ya meses siguiendo al individuo que apodo Pelo Pocho. Este tipo empezó a parecer sospechoso porque agentes no comprometidos con investigaciones de asuntos internos y agentes de otros departamentos lo solían ver antes en extrañas circunstancias y siempre en el mismo papel. Se podría decir de señuelo.

Este sujeto presenta el aspecto de un personaje de novela negra y de delincuente de guante blanco, tiene ese aire cetrino, la espalda cargada de un lado y el otro como si se le salieran los huesos de los hombros. Nariz aguileña, tipo judío errante, pelo ralo negro, pegado a la cara.

Desde que llevo siguiéndole, me conduce al lugar de los hechos, donde siempre hay un “fiambre”.

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Comunicado: A quién pueda interesar

Autor: Pablo Medina

A quién corresponda tomar una iniciativa

Este escrito no debe tomarse como queja. Menos todavía de rabieta de niño pequeño.

Los cuadros que aquí se muestran son un fiel reflejo de un tiempo que viví, en el que yo era una persona con un don de inocencia, del que nunca fui consciente. No hasta que se diagnosticó mi enfermedad. Que, principalmente, el brote en lo que me afectó fue empezar a recordar todo lo que me había pasado en estos años. Entonces, y a base de barbaridades y conductas caóticas, empecé a pelear mentalmente se podría decir contra todo y contra todos y hasta conmigo, y no se sabe como empezó a ocurrir a mi alrededor y empecé a darle mucha importancia exagerada a todo. Ésto fue a partir de un desengaño sentimental, que en realidad era un fracaso amoroso anterior encubierto por este último. Como si mi vida no hubiera sido sino fracaso tras fracaso sentimental. Desde entonces, como la importancia y el egocentrismo se instaló en mi forma de ver todo lo que me rodeaba; el grito brutal en la calle allá donde fuera, me empujó al desequilibrio. Desde tiempo ya inalcanzable para recordar, me instalé en la pregunta de no violencia, de porqué me había pasado todo esto. En especial la violencia contra mi, cuantas veces me pegaron desde pequeño, cuantísimas maldades de violencia contra mi persona tuve que aguantar y el acoso por todas partes, entiéndase desde las imágenes de la televisión, mezcladas con la familia de la que procedo, además del mundo extraño en el que vivo según mi limitada forma de entender y esta forma confusa y enrevesada de entenderlo todo.

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La nueva situación

Autora: Mª Antonia

“Lo más cercano es la mesa camilla ante la que paso la mayor parte del día. Si levanto los ojos veo el gran ventanal de cristal que da al jardín y que llena de luz la estancia. En su alfeizar un montón de plantas crecen como si estuvieran en un invernadero.

En los cristales de esa misma ventana, en los días de lluvia, se produce un sonido extraño y diferente a cualquier otro. Nunca en mi vida he oído llover con ese son: no son las gotas de agua dando contra el cristal, es un gorjeo continuo y metálico que se me ha hecho tan familiar que ya forma parte de los sonidos de mi vida. Sé que ese murmullo no lo oiré ya nunca en ningún otro lugar del mundo.

Ya no saldré de aquí.

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Diluviaba

Autora: Mª Antonia

La primera vez que le vi diluviaba. Era otoño, eso lo recuerdo bien.
Escuche el sonido de la azada y baje a ver quién estaba trabajando en el jardín. Le vi de espaldas agachándose y levantándose con un anorak obscuro y una capucha. No sabía quién era e hice ademan de acercarme para comprobarlo pero desvíe un segundo la vista y, al volver a mirar, ya no estaba.

La segunda vez que escuche la azada también llovía, baje deprisa y le grite:
– ¡oiga, oiga!
Pero cuando estaba pronunciando el tercer “oiga” me di cuenta de que había desaparecido.

Me entró miedo, desasosiego y también una sensación de incredulidad. No podía ser. ¿Qué había ocurrido?  ¡Había desaparecido ante mis narices! Recorrí el jardín pero no estaba, no estaba.

Entonces me asaltó la imagen de un recuerdo antiguo: mi padre arreglando esa misma valla hacia 25 años en un día de lluvia. Él estaba solo y mis hermanos y yo jugábamos con los amigos en la plaza pero yo, de vez en cuando, bajaba a ver si necesitaba ayuda.

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