Cuento de Sábado Tarde

Autor: Kepa Vadillo

Hace trescientos años, en Vascolandia, había un pequeño pueblo que besaba la ría y abrazaba sus montes. Tenía un Rey, cantarín y bonachón, amante de los juegos y de sus gentes.

Al Rey, le encantaba pasear por sus prados verdes, observar a los niños, ver como jugaban a los deportes típicos de la zona como el levantamiento de piedras, el arrastre de bueyes y el fútbol. Ya sé que se sorprenderán cuando lo lean. Ese deporte no lo inventaron los ingleses. En Vascolandia, los niños lo practicaban desde tiempos remotos. Lo inventó un tal Patxi un día de verano, al pegar una patada a una pequeña piedra de unos cien kilos, de forma redondeada que empezó a rodar.

Al ver practicar ese deporte, el Rey, que tenía un nombre pequeño pero singular, que se llamaba Burionagonatotorecagageazcoechea, se le ocurrió que había que adoptar una serie de normas, para conseguir entre todos un reglamento que hiciese más fácil la práctica de ese juego.

Hizo llamar a su Valido y convocó a los representantes de todas las familias a una reunión bajo un gran roble, en cuya sombra había una gran mesa redonda. Cada portavoz se fue presentado uno a uno directamente al Rey y hacían una pequeña introducción sobre su procedencia y a que se dedicaban.

– Yo soy LA SOÑADORA, la de la casa del río -dijo con voz risueña su portavoz- Trabajo por la noche fabricando sueños para los pobladores del reino. Somos personas que nos gusta imaginar que posibles cosas son ciertas y agradables, y que quizás puedan convertirse en realidad. Somos idealistas y generosos.

– Somos LOS INDECISOS, los del valle bajo. Vivimos del campo y nuestra decisión siempre carece de firmeza y seguridad, pero presumimos de ser jóvenes y entusiastas.

– Nosotros somos LOS ACTIVOS, vivimos en el molino viejo. Somos muy enérgicos, siempre tenemos la necesidad de crear actividades para el grupo de pobladores, y transmitir mucha energía.

– Somos LAS DIRECTAS, vecinas de la huerta. Somos comunicativas, no nos gusta ir por las ramas y mostramos seguridad a la hora de tomar decisiones. Tenemos las cosas claras, espetó su portavoz.

– Nosotros somos LOS DIVERTIDOS, vivimos en la plaza, junto al teatro. Nos gusta hacer reír a los demás, contar chistes y conseguir que la gente se ría y olvide sus problemas.

– Majestad, yo soy LA HUMORISTA, vivo por la plaza de toros, en Pijolarringorri. Comento la realidad de las cosas resaltando su lado cómico o ridículo. Trato que la gente las vea de otra forma, con humor.

– Somos LOS IMPACIENTES, los del camino alto. Estamos siempre a la espera de que suceda algo, o que un hecho se resuelva lo antes posible. No nos gusta que las cosas se queden sin solución indefinidamente, no tenemos paciencia para esperar.

– Soy LA BONDADOSA, vivo junto a la iglesia. Mi carácter es virtuoso y amable, lleno de bondad. Tengo la capacidad de vibrar en armonía junto con los demás y poseo la virtud de hacer el bien.

– Yo soy EL REBELDE, vivo cerca del Blasón de Otero. No nos gusta el poder ni la autoridad, siempre vamos en contra de las normas y lo que más me gusta es el desafío.

– Soy EL CREATIVO, y vivo junto a los jardines de palacio, por Majadorramendi. Tengo un espíritu creativo, con capacidad para generar y aportar ideas que beneficie a la colectividad.

– Soy LA PERSEVERANCIA, y vivo junto a la fragua. En mi forma de actuar muestro firmeza, constancia y tesón. Y lucho hasta que lo consigo.

A la reunión no fueron invitados los vecinos encargados del EQUILIBRIO, los del AMOR, ni siquiera los de la LEGALIDAD y REPARACIÓN, ni los vecinos de la ORGANIZACIÓN. El Rey que era muy sabio, hizo que se sentaran en otra mesa aledaña a la redonda y les rogó que observaran la reunión como espectadores.

Buri, que así llamaban al Rey las personas de más confianza, les explicó el motivo de la convocatoria. Era necesario que se estableciesen una serie de normas en beneficio de todos, para conseguir que la práctica del futbol estuviese reglada, y dio la palabra a la soñadora.

La SOÑADORA, imaginó unas reglas sin fronteras, sin realidades aparentes, donde los jugadores aportan su sueño y se traducen en realidad. En nada gustó a los IMPACIENTES, que decían que esa realidad estaba en las alturas, en la mente, y que ese asunto no tiene solución. Los ACTIVOS, mostraron diferentes actividades a realizar, porterías, bancos para los reservas, allanar el campo, que dejaron perplejos a los INDECISOS, que se entusiasmaban, pero no veían claro el resultado. El CREATIVO, aportó ideas sobre la forma de vestir de los jugadores, que tendrían que ir con ropas más ligeras para que su práctica fuese más efectiva. El DIVERTIDO, rompió la tensión de la discusión con uno de sus chistes y consiguió que los reunidos se relajaran. La HUMORISTA, mostró la reunión como una charla de vendedores en el mercado y ridiculizó a los intervinientes. La BONDADOSA, expuso que lo aconsejable era que entre todos llegasen a un acuerdo satisfactorio. El PERSEVERANTE, se puso a trabajar en tomar todas las notas de la reunión y darle forma, y LAS DIRECTAS, de charla amena y amable, tomaron la decisión de redactar el reglamento, mediante una serie de puntos de fácil aplicación. En nada gustó eso al REBELDE, que quería que cada uno jugase como quisiera, sin necesidad de normas.

Después de varias horas de reunión, sin aparentes acuerdos, llegó la hora de comer. El Rey, de buen apetito, invitó a los asistentes a degustar unas buenas alubias rojas, una vianda de carne y el buen caldo extraído del sur de Vascolandia.

Tomadas todas las notas, El Rey despidió a todos, les hizo un pequeño obsequio y les invitó a compartir de nuevo el resultado obtenido.

Con todos los apuntes, el Valido ordenó sus papeles y esbozó un primer reglamento del juego, donde contenían aquellas ideas iniciales aportadas por los asistentes. El futbol, se practicaría en un campo rectangular, limitado mediante unas mediciones aparentes y visibles para los jugadores, formados por dos equipos, de vestimenta diferente, y un número limitado de practicantes por equipo.

El sabio Rey, hizo llamar a los observadores y se reunió nuevamente con ellos bajo ese gran roble, en su mesa redonda. Hizo leer el proyecto de reglamento y les invitó a participar en la redacción definitiva del librejo.

El representante del EQUILIBRIO, manifestó que ambos equipos deberían de tener unas características físicas y de juego parecidas, para no crear desigualdades entre los jugadores. El AMOR, introdujo la necesidad de tener pasión por los colores, de respetarse mutuamente, expresar cordialidad y juego limpio. Los vecinos de La LEGALIDAD y REPARACIÓN, establecieron que esas normas tuviesen un rango de Ley, y que se adoptaran medidas de reparación en caso de ser vulneradas por algún jugador y pudiesen ser sancionados. Y los de La ORGANIZACIÓN, se reunieron con equipos participantes de otros reinados para poner en práctica la difusión de ese deporte, establecer las ligas, los premios, y sobre todo, la retransmisión por cable (Ya sé que también diréis que hace trescientos años no se había creado esa tecnología, pero que no se os olvide que Buri, era como el Mago Pop, tenía la virtud de ver ciertas cosas a largo plazo).

Hace más de cien años que nos dejó el sabio Rey. Su mensaje, aún perdura en las nuevas generaciones. En la lucha diaria de la vida de cada uno hay determinadas piedras que hay que ir apartando del camino y otras mejor sortearlas, enfrentándonos a los problemas con decisión. En definitiva, si uno se lo propone lo puede conseguir. Sí, se puede.

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