La dimensión del agobio

Autor: Pablo Medina

Soñaba, en un estado lisonjero, en dónde yacía con su amante. Estaba muy seguro de ellos dos, seguían durmiendo y pensaba que sería para siempre, tenía su cuerpo encima, desprendía frescor, el esperaba que esa sensación de bienestar no terminara nunca.

Poco a poco la luz empezaba a entrar por la ventana de la habitación. Habían quedado en volver a verse, se intercambiarían números de teléfono. Lo que tenían que conseguir era estar siempre y en todo momento en contacto. En realidad… ¿Sabían dónde se encontraban? ¿Qué era todo aquello que como una nebulosa les rodeaba?

Se levantó semi desnuda y fue al cuarto de aseo. Él seguía dormitando. Ya arreglada se acercó a la cama para despedirse.

-Me voy, ya te veré.

-¿Seguro? ¿Cuándo?

-No te preocupes estaremos en contacto.

Quería que le dejara algo personal simplemente para recordarla, a ella, su olor personal, la noche que habían pasado juntos. Solo eso, juntos.

Él seguía en la cama con ese regusto del calor de las sábanas. No se acordaba que tenía que levantarse para ir a trabajar. Saltó de la cama, pensó que se le hacía tarde. No se encontraba bien, llamaría a la academia para avisar que llegaba tarde.

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El Grial

Autor: Antonio del Cerro

Muchos lo han intentado y ninguno lo ha conseguido. Los caballeros siempre han buscado el Santo Cáliz. En realidad, el Grial no lo encontró un caballero normal. Nuestro personaje es un monje templario llamado Dante. El no quiere la guerra. Se hizo monje para rezar y encontrar a Dios. Pero lo que realmente encontró fue el Cáliz.

En una iglesia europea, en Edimburgo, un monje se topó con una copa del color de la cera. Su nombre es Dante y como ya he escrito es todo un personaje. No es un típico caballero que ha ido a las cruzadas, es un monje o clérigo que fue llamado por el destino para ser un paladín cristiano. Además de caballero, es marinero y monje. El Grial es mágico y proporciona un sentido extrasensorial que detecta a los enemigos a distancia. Además, activa un camuflaje divino si la persona que lo lleva va caminando.

Dante odia la violencia y al transportar encima el Grial debe pasar desapercibido y evitar los conflictos. Antes de devolver a la iglesia la copa trabajó en la reconquista de España como espía consiguiendo mucho mérito dentro de su orden. Decidió devolver el Santo Cáliz donde lo encontró porque quería retirarse y en Edimburgo, el Cáliz, estaría seguro de robos y sacrilegios.

Amores que no pudieron ser

Autora: Annarella Pigna

“Siempre te amaré”, dijo ella. “Te amaré siempre”, dijo él. Y cada uno tomó su camino.

Sus sueños logrados, sus metas alcanzadas transcurrieron en paralelo. Nunca convergieron.

Un día, pasados pocos años, sus vidas se encontraron por mera coincidencia, solo para darse cuenta ambos de que ya no podría ser.

Ese amor intenso que seguía ardiente en sus corazones y que sentían el uno por el otro, no llegaría a ser una realidad vivida juntos. Una vida juntos que no se materializaría nunca.

Sus miradas se cruzaron expectantes y tristes a la vez… Solo sintieron la nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue.

Ella siempre lo amó y el la amó siempre.

El mundo virtual de Pablo

Autor: Pedro Sobrevilla

Pablo estaba en un salón virtual, de personajes de color blanco, y televisores multicolores parpadeantes, y suelo de color negro, y números azules binarios en el suelo.

Entró en internet, y empezaron a salir personajes iguales a él, en forma de siluetas blancas.

Los personajes empezaron a volverse transparentes, teniendo en todo su cuerpo un código binario.

Todo este mundo virtual vendría de un correo, que le hizo salir del ordenador, y Pablo salió del mundo virtual, al mundo real, su habitación.

Sorpresa

Autor: Antonio del Cerro

Mark trabajaba en una nave espacial. Viajaban de Marte a la luna de Lighting. Llevaban una carga importante de ordenadores científicos a una estación espacial que orbitaba en la luna del planeta estrella Lighting. Iban a entregarla dentro de tres días.

De repente la nave sufrió un impacto “¡Nos hemos chocado!, ¡Un asteroide!”. La radio empezó a sonar con un mensaje emitido desde otra nave: “¡Somos piratas del Cosmos!, ¡Rendiros!” Mark tenía un arma de láser para los motines, “La tendré que utilizar”. Por el interfono interno el capitán de corbeta espacial les indicó que se sentarán y se abrocharán los cinturones y se calmarán. La nave salió lanzada al hiperespacio a velocidad translumínica.

No volvieron a saber nada de los piratas del Cosmos, pero la recepción de la carga se adelantó tres días.

Un final trágico

Autor: Antonio del Cerro

Judith es una chica poco común. Francisca también. Las dos trabajan en el muelle de Santa Mónica. La mercancía con la que trabajan es peligrosa y muy valiosa. Son traficantes de armas bacteriológicas. Judith empezó como mafiosa robando camiones. Francisca, o Paca, era terrorista en su país de origen. Les busca la policía por vender su mercancía para ganar mucho dinero. La tela de araña las protege porque ellas no venden el producto en persona. Utilizan intermediarios a sueldo que son los que normalmente arresta la policía. Aun así, un comisario muy inteligente sabe que ellas están detrás.

Un día hubo un fallo con un paquete que se abrió y expulsó producto nocivo. Esto sucedió porque estaba mal embalado. Rápidamente, Judith y Paca metieron la caja en un camión robado que querían usar para otro trabajito. Se subieron al camión en dirección a la comisaría de policía más cercana. Allí dejaron el camión abierto y se dieron a la fuga. Mataron a varios policías. El comisario se juró a si mismo que capturaría a las dos chicas.

Con el tiempo, el comisario olvidó a Judith y a Paca, y ellas pudieron continuar con su trabajo de traficantes de armas bacteriológicas hasta que la competencia las liquido. En este caso, gajes del oficio y juego sucio es el resultado del trabajo con las armas más devastadoras.

Mujer mirando por la ventana

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Autores: Mar Rodríguez y Kepa Vadillo

Había visto muchas veces el cuadro de Dalí, “Mujer mirando por la ventana”. Por una vez quiso experimentar lo que sentía la modelo, ante esa posición, de ver pasar el tiempo, sin preocupación alguna.

Tan solo la brisa del pantano mecía sus cabellos, sin rubor. No buscó nada, tan solo ansiaba conocer la paz, la de ese momento, la que invitaba a la reflexión y al estímulo de la memoria.

Cerró los ojos y se dejó acariciar por los rayos de sol de la primavera anticipada, la que excita las esporas, la que te susurra que hay vida, y que la disfrutes. Abrió de nuevo sus ojos, aquellos que regalan ternura e ingenio, y se emborrachó del perfume del lugar, él mismo, que sin querer, la invitó a navegar.

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Microrrelato surrealista

Autor: Pedro Sobrevilla

Carlos habitaba en un cuadrado surrealista de seis caras que se clonaban en otras seis y sumaban doce. Había una serie de números como doce o dos, que le abrían una puerta a treinta realidades distintas surrealistas, y si salía tres u once se le abría otra puerta a quince realidades diferentes surrealistas. Por un camino infinito a un horizonte final se juntaba un triángulo de un dado de tres por cuatro veces más, igual a doce.

Carlos cayó en un vacio, representado por una melodía musical que no sonaba, pero que era cíclica y no tenía fin.

El escalón era un edificio imposible sin salida. Al mundo real no deseaba volver, vivía en el mundo de los sueños y su imaginación.

En un salto, en donde se metió en un cuadrado en forma de dado, vio su cara deformada por la realidad.

Lo que estaba escrito en su memoria era la realidad, no tenía sentido los sueños donde todo se deformaba.

Resumen clase 23 febrero

Estación de Moncloa. Salgo del tren. Llego tarde. Subo apresuradamente las escaleras. En la calle adelanto a los transeúntes para llegar a mi primera clase del Taller de Narrativa. A paso rápido avanzo por la calle y ya alcanzo a ver un grupo compacto de personas. Un último esfuerzo y estoy. Cinco minutos tarde. El grupo me recibe con alegría, a pesar del retraso. Ellos han estado hablando despreocupados. Apretones de mano, abrazos y besos. Siento que soy uno más. Es el momento de comenzar el Taller de Narrativa.

Esta primera clase sirve de toma de contacto. Jorge, el profesor responsable del Taller de Narrativa, nos pregunta a todos: ¿Por qué estamos aquí? Las contestaciones son variadas, desde una afición tardía por escribir, pasando por aprender una nueva forma de comunicarse y mejorar sus habilidades, terminando por el motivo común a todos: divertirnos.

Empezamos con un juego, el cadáver exquisito, que consiste en que la primera persona debe escribir un personaje, la siguiente escribirá el lugar donde se encuentra sin saber lo que ha escrito el anterior y la tercera persona escribirá cuál es su historia, así sucesivamente, por último, se unirá todo y se leerá. En principio, la historia parece que no tiene sentido, aunque hay curiosas relaciones que nos sorprenden. La siguiente fase es enlazar, y uno a uno, vamos enlazando nuestro escrito con el anterior hasta formar historias divertidas. Trabajamos en equipo.

En el segundo juego escogemos al azar entre unos trozos de papel donde aparecen acciones, por ejemplo: peinarse, ducharse, atarse los cordones…con la acción que te hubiera tocado, cada persona debía describirla para que los demás acierten que había escrito en el papel. Pero tenías libertad de acción. Así que se dieron entre los participantes descripciones muy variadas. Minuciosas, unos. Otros, cercanas, de andar por casa. Y alguno decidió escribir un texto gracioso que pudiera divertir a los demás. Nos reímos.

El Taller de Narrativa se despedía hasta su nueva edición. Nos habíamos conocido, empezábamos a construir sensaciones de grupo, y nos divertimos. La segunda clase solo podía ser mejor. Esperaremos. Ahora, después de salir, nos vamos juntos a tomar algo y hablar del taller o que tal llevamos la semana. Nos vemos pronto.