Un puente dividido

Autor: Pedro Sobrevilla

Érase una vez un barco, que abría un puente, por dos circunstancias: uno, el viento de la trompa de los elefantes, y dos, el sonido lejano de las trompetas.

Una vez abierto el puente en el mar, les permitía protegerse del rugido de los leones, que es por lo que se dividía el puente.

Un arlequín vestido de blanco y dueño del puente hizo sonar un vinilo en un fonógrafo, despertando a una bailarina, que surgió de un piano, e hizo que reinara la paz entre leones y elefantes, divididos por el puente.

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