La isla grande

Autor: Antonio del Cerro

Íbamos en un barco dirección este y vimos unos pájaros. En el mar ver pájaros significa que hay tierra cerca. El capitán miró la brújula y estaba como loca. La aguja se movía y no indicaba el norte. Pensó que había alguna forma de energía rara que afectaba a la brújula.

Seguimos a los pájaros y llegamos a una isla grande. Aparecieron unas personas que nos traían comida. Llevaban ropa hecha de pieles de animales como los cavernícolas. Hablaban un lenguaje que no entendíamos y nos comunicamos con signos. No iban armados, al igual que nosotros. Se alegraron tanto de vernos que sacaron unos tambores y tocaron una música muy alegre. También había gente bailando.

Nos llevaron a un pueblo que tenía faroles que iluminaban pero no tenían una llama de fuego dentro. El capitán pensó en la brújula y no sabía que energía utilizaban. Estábamos cómodos pero era un sitio extraño. Descansamos y preferimos marcharnos en nuestro barco.

Cuando nos alejábamos, oímos voces que decían Atlántida. Deducimos que la isla donde habíamos estado se llamaba “La Atlántida”.

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