Horrores de la guerra (asesinato de un campesino viejo)

Autor: Pablo Gascón

Razas que luchan a muerte,

rostros que pican entrañas,

piqueta blanca que acierte

el monte de las montañas.

El agua huele a tormenta,

la ría sabe a mendigo,

es torrencial y mugrienta,

oscura aurora del trigo.

Pétreas rocas que encienden

el odio de las palabras,

barrancos ciegos que aprenden

cómo sanar a las cabras.

Disparo rugiendo seco

se clava en el corazón,

y un distante y lejano eco

le dio al hombre la razón.

¡Oh senectud del infierno:

a mi pecho me recuerdas

cuando en las tardes de invierno

se hiela haciéndose cuerdas!

Hacia el patíbulo marcha,

reluce su hidalgo entierro;

con desgarro de jarcha

ronca el latido de un perro.

¡Pobre Aquilano, Aquilano,

él solo tenía una huerta

rodeada de un pantano

cuya garganta está muerta!

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