El paseo

Autora: Sandra Castagnetto

El día llegó. Me preparé la minifalda y los zapatos de charol que mi abuela bañaba en leche para limpiarlos y abrillantarlos cada noche.

Ella me esperaba en la puerta. Le cogí del brazo y me fue susurrando al oído, como él, le llamaba por la tarde.

Llegamos a la plaza, repleta de chiringuitos con bonitos adornos de bisutería que llamaban la atención con fabulosos colores llamativos. Me dijo que ella quería el rojo y para mí, el azul, así que nos pusimos de acuerdo para compaginar los adornos, uno a cada lado del ojal de la camisa.

Después, un helado de fresa se nos antojó, como en el anuncio que habían puesto en la tele el día anterior.

Salimos de la plaza para llegar al camino que nos bajó al paseo de la cala de agua cristalina, donde nos dejábamos la piel para sacar moluscos y demás animalitos del mar que salían del agua.

Volvimos a la plaza, de donde nos despedimos de la danza de los payasos que amenazaban la velada del paseante amateur.

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