Vacaciones de flor de naranjo

Autora: Beatriz Guillén

Esta noche he pensado en la ciudad de Valencia. Pues hace poco estuve allí, viaje inolvidable a través del IMSERSO y como compañera de viaje mi madre…

Descripción de esa tierra:

En los campos arrozales de la Albufera mientras el cercanías nos llevaba a la estación de esta ciudad de encantos a doquier. Se refleja esa literatura tan característica de Vicente Blasco Ibáñez, con sus reflejos plateados, mientras se espera que del calor y su agua verduzca consigan que nazca ese compuesto cereal tan indispensable en las paellas. Llegando allí me fijo en su estación de tren, con teselas románticas del siglo XIX, art decó en mercado central y nos maravilla mirar sus rincones con buganvillas, columnas, fachada, emblemas, todo muy valenciano y español. Y al pasar por la Rambla de las flores, su colorido se mezcla entre banderas del orgullo gay y flores… donde mejor sitio, pues que colocarlas en la fachada del Ayuntamiento. Es aquí donde la aglomeración de gente se carga en un ambiente caluroso, húmedo y se percibe el olor de la chufa y granizado de limón, y miles de sabores de heladerías Jijonencas. Para los amantes del dulce como yo.

Por ello, nos tomamos en la plaza de la catedral de Santa María una horchata de las de antes de maestro verdaderos horchateros. ! Que se quite el agua horchatera de supermercados y grandes superficies!

Realmente la dulzura de esta ciudad inspira a hacer cosas buenas.

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Cambio de estación

Autora: Ani Ruiz

Hoy llueve y ya esperaba la primavera. Desde que estoy en esta maceta solo he invernado, y así los meses pasan muy lentos. Hago las cosas como todos los días, presa del hábito y el adoctrinamiento. Abono seguro, agua diaria y temperatura controlada. Ya estoy cansada, no quiero dormir más; es hora de salir de este cómodo pote, afianzar mis raíces y crecer en dirección a los rayos de sol. Si no recibo riego, si el abono es escaso y la temperatura es extrema, pues como un cactus tendré que sobrevivir. No soy un tubérculo y estoy agotada de sentirme así. Así que primavera, llega ya con tu sol y calidez, para poder crecer y desarrollarme como un árbol. Te prometo, con todo mi corazón, que daré flores.