El bello arte de la palabra escrita

Autora: Beatriz Guillén

Cuando me siento a escribir, pienso en la mágica sucesión de letras que recorren esta misma frase, como una pianista, que se enfrenta a una obra inacabada, no sé cómo terminará la historia…

Lo mismo ocurre en las personas que se refugian al calor de mi escucha. Sé que por más que intente comprenderlas y hablar con ellas esconden ese temor a no contextualizar con libertad aquello que le provoca miedo, enfado, irá, desahogó, sin embargo procuro estar alerta de mis letras y pronúncialas con cabeza, no sabes si el interlocutor del momento se sentirá aludido o no.

La profundidad de las palabras se asemeja al interiorismo de una casa por dentro, es lo que somos en realidad. Por fuera es la misma fachada, así ocurre con las personas que me rodeo cuanto más las admiro, más me implico en su comodidad y buen estado de ánimo, resulta inexcusable para algunos mi conducta, pero eso lo llamaremos egoísmo, y yo procuro no tenerlo, no soy la perfecta, mujer, ni la perfecta amiga, pero ese adjetivo es la raíz de todos los males.

La hipocresía: Alguien me enseño que ser hipócrita es mirarse a su propio ombligo constantemente, el dolor y desahogo que siente uno al hablar, libera, y por ello la palabra hipócrita la llevamos en cuestiones decisorias en nuestra vida personal, espiritual, fraternal, pero se disipa cuando llega la palabra humildad, destruye las anteriores ya mencionadas.

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Mi vida, la tuya…

Autores: Raúl Prats y Beatriz Concepción

La vida pasa, y nosotros con ella. Cada día una aventura, un deseo, una esperanza o quizá una ilusión de que el nuevo amanecer vuelva a sorprendernos con algo tan bello como inesperado. Detalles pequeños que generarán ilusiones grandes y hermosas que se convertirán en ese motor necesario para seguir confiando en que todo lo que pasa a nuestro alrededor tiene su sentido. La vida, mi vida, la tuya, la nuestra, ya no puede ser de otra forma porque los dos somos uno. El cruce de caminos que el destino trazó nos unió en algo tan espiritual como bello. Tan  especial que ahora  quiero seguir andándolo, junto a ti, contigo, por ti. Porque sé que recorrerlo no es fácil, demasiados obstáculos que sortear para seguir avanzando y recorriéndolo. Sinsabores y amarguras que se quedan en pequeños malos recuerdos cuando soy capaz de decirte que te necesito para poder superarlos y, sé, que juntos lo conseguimos.

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Tu felicidad – capítulo uno

Autora: Annarella Pigna

Tendemos a centrarnos mucho más en las cosas que nos hacen sentir mal que en las cosas que nos hacen sentir bien.

Si le preguntas a una persona que te diga tres cosas positivas que le hayan ocurrido el día anterior, normalmente no sabe qué decir. Si en cambio, le pides que te diga las cosas “malas” (que le hacen sentir mal), generalmente puede darte una larga lista de ellas… ¿por qué no pensamos en las cosas positivas, por qué no centrarnos en lo positivo de la vida y por qué no reír?

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Tu felicidad – capítulo dos

Autora: Annarella Pigna

Si ves las noticias de la televisión, la gran mayoría de ellas son extremadamente negativas: guerras, asesinatos, injusticias, pobreza y un largo etcétera.

Todas estas desgracias ocurren diariamente en el mundo; sí, es innegable, ¿Pero por qué no pensamos en las cosas positivas que ocurren?

Todos los días nacen niños, la gente se enamora, se da mucho dinero para acciones benéficas, se salvan vidas de personas, se plantan árboles, se crean puestos de trabajo… Sí, ¡Esto también ocurre! Y, sin embargo, la mayoría de estos hechos se ignoran como si no ocurrieran en absoluto.

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El amor para mí, si existe

Autora: Beatriz Guillén

El amor, para mí, sí existe, existe cuando escuchamos una buena melodía y en las voces de las personas. El amor existe a través de mis padres… La que está en la tierra y el que está en el cielo. El amor es duro pues si se pierde duele. El amor es parte de nuestra vida. Adoro el tierno verdadero amor que tiene el hombre y la mujer a su propia naturaleza y condición humana. Teatralmente el amor se disfraza tras ese telón que llega al corazón de los espectadores por actores que fingen un amor teatralizado e inconcluso. El amor es un niño que ríe tras sufrir una experiencia tan dolorosa como haber sufrido un cáncer. Amor significa, a la vez, tener dolor cuando una madre da a luz a sus hijos. El amor es tan espectacular que no se puede perder en este tiovivo que es nuestra vida. Amor es llorar por amor. Y amor es viajar y dar algo a los demás aunque sea un trozo de pan. El amor existe en nuestro yo.

Da sin renunciar a tus derechos y ama pues es lo único que te llevarás cuando nadie te recuerde.

Pensamientos nocturnos.

La amistad

Autor: Kepa Vadillo

Roberto Carlos, el cantante brasileño, no el jugador de fútbol (sintiéndolo por los madridistas forofos del equipo Sábados Tarde), compuso en 1982 una canción que se llamaba “Amiga”.

La letra, nos habla de la amistad como de esa complicidad que tienen los espíritus afines, de cómo su relación se basa en el respeto y el auxilio en los peores momentos.

Es una canción en la que dos amigos conversan sobre la relación de amor de uno de ellos. Ella le contesta…

“Amigo, yo te agradezco por sufrir conmigo
Intento verme libre y no consigo
Él era tantas cosas para mí…”

El sábado, tenía un concierto en la Plaza de Pontejos. Al llegar al lugar del acontecimiento, me reencontré con los miembros del coro, y pude observar el escenario donde interpretaríamos nuestro repertorio y el quorum existente.

Ante tanta marea, solicité permiso a mi director y me ausenté para incorporarme de nuevo al grupo de Sábados Tarde.

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La risa

Autor: Kepa Vadillo

Según determinados especialistas, la risa es una respuesta biológica, que se manifiesta ante determinados estímulos.

Como no podía ser de otra forma, pertenece a cada uno de nosotros y forma parte de nuestro ser. Todavía a mis años, no me imagino como nos transformamos del barro a la carne, pero eso será para otro capítulo.

La risa es un privilegio del ser humano, dicen que ningún animal se ríe, aunque yo he conocido animales de dos patas que tampoco se ríen nunca.

Como el objetivo de este relato, no es escribir sobre los aspectos químicos y biológicos que explican los motivos de esas reacciones, lo voy a trasladar a un campo más abierto, el de las relaciones entre las personas y sobre todo, de los componentes del grupo, Sábado Tarde.

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Etapas

Autora: Annarella Pigna

Estoy en la edad en que la vida ya no es un proyecto. He vivido más de lo que me hacia falta; lo expreso sin nostalgia alguna por lo que fue o pudo haber sido.

Los años han pasado y las huellas dejadas en mi cuerpo y mi alma son tangibles y reales. Hoy tengo que hacer un esfuerzo mayor para lucir mejor y, aún así, siempre con la misma alegría y positividad.

La esclavitud de pintarme el pelo y cuidar mi cara, me recuerdan que mis lágrimas y mis risas no han sido en vano; que cada cana y cada arruga tienen su historia. He vivido mucho, he reído mucho y he llorado mucho y todo ha dejado sus huellas.

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Mi dolor

Autor: Jesús Durán

La enfermedad es dolor, y dolor es todo aquello que nos lleva al sufrimiento. El odio también es una forma de padecer.

En el universo interior del ser humano hay tantos matices como personas en el mundo, cada uno, en mayor o menor medida, ha experimentado, en algún momento, el dolor.

La salud y la enfermedad la concibo como maldad-subdesarrollo-incoherencia y sufrimiento; la salud como bondad-desarrollo-coherencia y felicidad. De los dos caminos: el dolor o la felicidad, elegir uno de ellos puede marcar una vida.

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Elección

Autor: Héctor Higuera

Intentas descansar tras una noche de noticias negras, mortales, atentado en Niza. Las sábanas pegadas a la piel, calor, sudor, imposible encontrar el sueño; y empiezas a pensar: teorizas. Hipótesis: el amor y el odio son lo mismo. Los movimientos totalitarios que aparecen antes de la Segunda Guerra Mundial se servían del odio hacia un colectivo. El odio dominaba sus acciones; pero encontramos una paradoja: sentían amor hacia ideas, símbolos o personas. El régimen nazi exterminaba judíos, discapacitados y marginados, y a la vez, amaba a su Fuhrer. El filosofo Ludwig Wittgenstein escribía “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. Sentimos, y después, definimos y categorizamos. La emoción es abstracta.

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