Historias de un zoo

Autor: Pedro Sobrevilla

Esta es la historia de unos animales de circo que se escaparon de una carpa roja blanca alta y claustrofóbica, todos los días iban del zoo al circo en un tren, cada uno en un compartimento, angosto que recordaba a esos trenes abarrotados que creaban ansiedad y angustia a los animales, y que en días de pleno verano podrían correr el riesgo de deshidratarse.

El orangután de nombre Jorge, veía en su compartimento series de los ochenta como ”Fraggle Rock”, o por la noche de viaje al circo, veía pelis de superhéroes como “ la liga de la justicia”, no le gustó tanto como los dibujos que veía en telemadrid por la mañana en su más tierna infancia y parte de la adolescencia.

Le apasionaba la comida, era un reputado crítico gastronómico, y sus cuidadores en su tiempo libre le llevaban a restaurantes chinos a comer plátanos con miel, como premio a su buen comportamiento y porque hacía la crítica de todos los restaurantes chinos.

Era de constitución muy elástico, puesto que hacía gimnasia rítmica. En su tiempo libre en el zoo se colgaba de las ramas altas de los árboles, tenía mucha habilidad porque en un pasado fue campeón de barra fija y anillas.

Su hermano gorila se llamaba Pedro y le apasionaba el boxeo. Paraba en un antiguo bar de la calle Príncipe de Vergara 210 junto a parque de Berlín llamado como la película de Stalone Rocky.

Un día apareció una gorila de Colombia de nombre Janet, y sabía cocinar y como le encantaban los plátanos le preparó un plato de plátano macho y le conquisto. La gorila tenía como actriz favorita, a Juana Acosta, que le enseño a preparar la receta de plátano frito y al gorila Pedro le invito a su casa a ver la película “vientos de la habana” y se gustaron. Ella, una noche tomando ron, habló de política y le propuso una revolución a todos sus amigos animales para que se escapasen del zoo, debido a la tiranía y el mal trato de los cuidadores

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El mar

Autor: Antonio del Cerro

La orquesta “Casa Central Española “estaba en el barco donde iban a tocar el día elegido, por ser el cumpleaños del capitán. Lucas, el director de la banda era alto y guapo. Su afición era la música y los viajes. Estaba como pez en el agua en su trabajo el día de la celebración.

La mañana del veinticinco, el día del cumpleaños empezó a ver globos en todos los camarotes donde iba. ¿Qué raro? – Pensó y dijo a un músico: ¿Quién habrá puesto los globos?

Preguntaron y nadie lo sabía. Le dijeron que era un cumpleaños y Lucía, que tocaba el violín pensó que era magia.

Al mediodía tocaron en el salón de la cubierta de camarotes y poco después ya no había globos en el barco.

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El príncipe y la bruja

Autor: Gerardo Fernández Rabadán

Del fondo de las tinieblas resurgió la bruja Antrax. Su misión era arrasar el reinado del Príncipe Yosua, símbolo de paz y nobleza.

La bruja Antrax con tal de destronar al Príncipe estaba dispuesta a cualquier cosa, incluso practicar la magia negra, acompañada de su ejército de los Señores del Mal.

Sabiendo de las intenciones de la bruja, el Príncipe se reunió con sus nobles caballeros para poner fin a las perversas maniobras de Antrax , capturarla y llevarla a las mazmorras.

El Príncipe Yosua tenía muy buenas relaciones y había hecho amistad con una hija de un noble, de nombre Yasmín y era poseedora de un dragón. Una de las capacidades de Yasmín era que poseía la virtud de realizar magia blanca, capaz de enfrentarse a todo tipo de magia negra.

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El martillo, la sierra, y el destornillador

Autor: Pedro Sobrevilla

Había una vez una sierra, un destornillador y un martillo. El destornillador tenía el mango amarillo, el martillo lo tenía de color azul y la sierra tenía el mango rojo.

Las tres herramientas fueron encontradas en un garaje donde había un coche clásico americano que su pintura brillaba cuando salía el sol y se veía reflejado el paisaje de la carretera; la pintura era de color rojo intenso.

Cuando las tres herramientas trabajaban para su dueño, en labores de bricolaje y carpintería, había un saxo de color dorado que, cuando sonaba la música, homenajeaban a una pianista de color llamada Nina.

Nina, de niña, hacía atletismo por África, en los paisajes salvajes de la sabana y el Serengueti, y soñaba con ganar un trofeo de oro, y que un día perdió la oportunidad por salvar a un cachorro de impala que se extravió de su familia y de su manada.

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La casa Mágica

Autor: Pedro Sobrevilla

Había una vez una casa que se elevaba por el poder  de la magia y  por un truco de magia de un mago invisible: sólo se le veía la capa roja y negra,  la chistera y la varita.

Parecía en el césped que un hada hubiese echado pintura mágica de colores verde y amarillo.

Una cuerda que había dentro de la casa y que desde fuera no se veía servía para escaparse de lo invisible y unos palillos que  se utilizaban de peldaños, le servían al mago de los guantes blancos  que mágicamente aparecía y desaparecía dentro de la casa.

Decían que la casa estaba hecha de cartón y que por arte de magia podría incendiarse,  no quemarse y convertirse en una casa de verdad.

La casa de verdad dicen que un día se elevó flotando en el cielo azul y  unos niños volando en globo decían que habían visto una casa flotando.

Pero antes de que los niños vieran la casa, se divertían en una montaña rusa en un sueño que parecía real.

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Karma y queso

Autora: Estela Gómez

-Las personas solo son de color blanco azulado o rojo granate. Las de color blanco se detectan enseguida; las rodea un aura de buena energía que te traspasa y se apodera de ti, te transmiten calma, paz, bondad…, con una sola sonrisa o una mirada que te dediquen puedes darte cuenta de cómo son interiormente.

-Creo que tienes razón. Yo también he sentido eso alguna vez. Sé a lo que te refieres. ¿Y las de color rojo? ¿Son personas malas?

-No necesariamente. La sensación de rojo que se percibe de ellas bien puede ser por sus malos pensamientos o actos, tal como has intuido, pero también es de color rojo la gente que se siente herida, gente que sufre, que padece, que llora, que no puede más; gente con raspones en su alma que no consiguen hacerlos desaparecer. Gente que necesita ayuda.

-Pero entonces…, ¿cómo se distingue a alguien de mal corazón de alguien con el corazón roto?

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La gota de agua, la bombilla y el monitor

Autor: Pedro Sobrevilla

Érase una vez, una gota de agua, que antes de soñar con apagar incendios en el bosque, soñaba con convertirse en los tres estados: sólido, líquido y gaseoso.

El sólido soñaba con ser un cubito de hielo, llamado Señor Frío, el líquido una gota de agua llamado Señor Gota, y el gaseoso una nube llamado Señor Vapor, soñando con hacer formas en el cielo, pero teniendo siempre precaución, de no crear tormentas eléctricas extremas, y no crear fatales incendios, desastrosos y devastadores en el bosque.

Nunca o casi nunca se mezclaba con el Señor Alcohol, ni con el Señor Contaminación, porque una mezcla de los dos contaminaba de residuos el bosque, y el cristal por el efecto lupa, producía incendios que arrasaban y extinguían el bosque.

La gota de agua tenía como amiga una bombilla de led al lado de un espejo, en un suelo de azulejos azules, y justo al lado del lavabo, por las duchas, y por el grifo de la pila, salía a voluntad de los humanos la gota de agua, que casi siempre no se malgastaba.

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La casa de la cascada

Autor: Pedro Sobrevilla

Erase una vez una casa que parecía que flotaba, parecía que iba a caerse ella sola al vacío, parecía que iba a desaparecer por un agujero negro y tragársela un abismo.

Venía de un agujero de gusano, de una realidad virtual de volumen de tres dimensiones, sólidas, que aparecieron mágicamente convertida en realidad y fusionadas con el verde bosque.

Dentro de su tranquilidad, un hada creó una cascada, que por la noche se oían cantos de sirenas que seducían a las almas pérdidas de piratas y rufianes, y les ahogaban hasta el fondo salvándoles de la desesperación y el abismo.

Los duros cristales y la luz naranja del amanecer era un bunker insonorizado, para que las almas de las personas bondadosas no escuchasen ni se dejasen seducir por el canto de las sirenas.

El granito gris de la casa era algo sobrenatural en su composición, se decía que estaba hecho por fuerzas superiores de la naturaleza y espíritus buenos del bosque.

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La isla grande

Autor: Antonio del Cerro

Íbamos en un barco dirección este y vimos unos pájaros. En el mar ver pájaros significa que hay tierra cerca. El capitán miró la brújula y estaba como loca. La aguja se movía y no indicaba el norte. Pensó que había alguna forma de energía rara que afectaba a la brújula.

Seguimos a los pájaros y llegamos a una isla grande. Aparecieron unas personas que nos traían comida. Llevaban ropa hecha de pieles de animales como los cavernícolas. Hablaban un lenguaje que no entendíamos y nos comunicamos con signos. No iban armados, al igual que nosotros. Se alegraron tanto de vernos que sacaron unos tambores y tocaron una música muy alegre. También había gente bailando.

Nos llevaron a un pueblo que tenía faroles que iluminaban pero no tenían una llama de fuego dentro. El capitán pensó en la brújula y no sabía que energía utilizaban. Estábamos cómodos pero era un sitio extraño. Descansamos y preferimos marcharnos en nuestro barco.

Cuando nos alejábamos, oímos voces que decían Atlántida. Deducimos que la isla donde habíamos estado se llamaba “La Atlántida”.

Ulises y las islas

Autor: Antonio del Cerro

Ulises es un héroe griego. Es marino y guerrero.

En uno de sus viajes naufragó con toda la tripulación. Estuvieron cinco días antes de que los rescataran unos pescadores vikingos. Los vikingos los llevaron a otra isla y les dejaron allí. Decían que o se convertían en sus soldados o que los volvían a dejar de robinsones en otra isla. Ulises dijo que ellos eran libres, y por eso los abandonaron a su suerte en la isla mágica. En aquella isla había un mago licántropo. Aquel hombre lobo mago o animal mágico se los quería comer pero prefirió usar su magia para engañarlos y que viajaran en barco a otra isla regentada por un vampiro llamado Frill. Los hechizaron con un conjuro muy poderoso que les hizo perder la voluntad y viajaron a la isla del vampiro.

Mataron al vampiro y recuperaron la voluntad pero estaban cansados. Como el hombre lobo los había hecho navegar en barco, cogieron el velero y volvieron a Grecia con sus familias después de haber vivido una aventura extraordinaria. Sus familiares los acogieron con los brazos abiertos o mejor les recibieron como héroes.

El Grial

Autor: Antonio del Cerro

Muchos lo han intentado y ninguno lo ha conseguido. Los caballeros siempre han buscado el Santo Cáliz. En realidad, el Grial no lo encontró un caballero normal. Nuestro personaje es un monje templario llamado Dante. El no quiere la guerra. Se hizo monje para rezar y encontrar a Dios. Pero lo que realmente encontró fue el Cáliz.

En una iglesia europea, en Edimburgo, un monje se topó con una copa del color de la cera. Su nombre es Dante y como ya he escrito es todo un personaje. No es un típico caballero que ha ido a las cruzadas, es un monje o clérigo que fue llamado por el destino para ser un paladín cristiano. Además de caballero, es marinero y monje. El Grial es mágico y proporciona un sentido extrasensorial que detecta a los enemigos a distancia. Además, activa un camuflaje divino si la persona que lo lleva va caminando.

Dante odia la violencia y al transportar encima el Grial debe pasar desapercibido y evitar los conflictos. Antes de devolver a la iglesia la copa trabajó en la reconquista de España como espía consiguiendo mucho mérito dentro de su orden. Decidió devolver el Santo Cáliz donde lo encontró porque quería retirarse y en Edimburgo, el Cáliz, estaría seguro de robos y sacrilegios.

El mundo virtual de Pablo

Autor: Pedro Sobrevilla

Pablo estaba en un salón virtual, de personajes de color blanco, y televisores multicolores parpadeantes, y suelo de color negro, y números azules binarios en el suelo.

Entró en internet, y empezaron a salir personajes iguales a él, en forma de siluetas blancas.

Los personajes empezaron a volverse transparentes, teniendo en todo su cuerpo un código binario.

Todo este mundo virtual vendría de un correo, que le hizo salir del ordenador, y Pablo salió del mundo virtual, al mundo real, su habitación.

Sorpresa

Autor: Antonio del Cerro

Mark trabajaba en una nave espacial. Viajaban de Marte a la luna de Lighting. Llevaban una carga importante de ordenadores científicos a una estación espacial que orbitaba en la luna del planeta estrella Lighting. Iban a entregarla dentro de tres días.

De repente la nave sufrió un impacto “¡Nos hemos chocado!, ¡Un asteroide!”. La radio empezó a sonar con un mensaje emitido desde otra nave: “¡Somos piratas del Cosmos!, ¡Rendiros!” Mark tenía un arma de láser para los motines, “La tendré que utilizar”. Por el interfono interno el capitán de corbeta espacial les indicó que se sentarán y se abrocharán los cinturones y se calmarán. La nave salió lanzada al hiperespacio a velocidad translumínica.

No volvieron a saber nada de los piratas del Cosmos, pero la recepción de la carga se adelantó tres días.

Microrrelato surrealista

Autor: Pedro Sobrevilla

Carlos habitaba en un cuadrado surrealista de seis caras que se clonaban en otras seis y sumaban doce. Había una serie de números como doce o dos, que le abrían una puerta a treinta realidades distintas surrealistas, y si salía tres u once se le abría otra puerta a quince realidades diferentes surrealistas. Por un camino infinito a un horizonte final se juntaba un triángulo de un dado de tres por cuatro veces más, igual a doce.

Carlos cayó en un vacio, representado por una melodía musical que no sonaba, pero que era cíclica y no tenía fin.

El escalón era un edificio imposible sin salida. Al mundo real no deseaba volver, vivía en el mundo de los sueños y su imaginación.

En un salto, en donde se metió en un cuadrado en forma de dado, vio su cara deformada por la realidad.

Lo que estaba escrito en su memoria era la realidad, no tenía sentido los sueños donde todo se deformaba.