El Busto

Autores: Taller de Narrativa de Solidarios

Son las tres de la tarde. Suena la música del telediario de la primera cadena. En su titular, aparece un reportero en el barrio de Vallecas, quien, micrófono en mano, comenta:

“La pared sucia y semiderruida del solar frente a la iglesia mayor se ha convertido en noticia cuando, esta mañana, ha aparecido pintada. Durante la noche, se ha transformado en la imagen de una mujer asomada a la ventana recogiendo las flores de su propio balcón. La imagen es tan perfecta, tan sugerente y tan llena de delicadeza que todo el mundo en la ciudad ha acudido a verla preguntándose quién la habría pintado, qué artista anónimo había sido capaz de hacer algo tan perfecto.”

La noticia se coló como un gélido viento en el comedor donde Sabrina y su padre estaban terminando de comer. Ella hizo una mueca torciendo la boca y esbozó una pícara sonrisa. Era domingo, el único día en que ambos podrían estar juntos y compartir el escaso tiempo que Roberto, su padre, era capaz de dedicar a su hija.

Sabrina llamaba la atención por el bello contraste entre su tez lechosa y su cabello color dorado. Solía ser una mujer risueña, alegre, tímida y creativa. Aquella noticia sobre la pared pintada había movido en ella ese pequeño atisbo de alegría infantil y pasional que solo le surgía cuando estaba en contacto con sus creaciones, con su materia plástica favorita: la plastilina.

Sigue leyendo

Anuncios